Unamos denuncias y carrillas
La maravilla es encontrarse con un jefe que es bien pendejo. Tal vez aún mejor: que además de pendejo sea mujer, o que si es hombre, se crea que es bien cabrón pero no tiene puta idea de quién es Juan Rulfo, o incluso más más más fenómeno, que sea mujer y que por conocer quién fue Juan Rulfo y su obra, crea que tiene los sesos y capacidad intelectual para comentar al respecto.
Cuando te topas con algo así, la recomendación es disfrutarlo. Sé que es pretencioso escribir recomendaciones de parte de un escritor indigente, de bajo perfil como su servilleta, pero disfruten, de verdad, pónganle atención y noten como le echan ganas las mujeres en cuestiones intelectuales, es cagadísimo, neta, vean a la Adela o a Denisse o "escritoras" como la Gua(c)dalupe Loaeza, Cristina Pacheco, la Poniatowska, etcétera.
El tema en realidad no es misoginia: es lo fenómeno de tratar con una persona intelectual, técnica, académica y culturalmente inferior a ti pero con una jerarquía superior en el empleo, o sea, es tu jefe o más allá. Imaginen lo que sienten todos los perredistas de que el peje sea su líder, bueno, algo similar es de lo que hablo.
Cuando esto sucede, es difícil mantener la calma suficiente para disfrutar del juego, ¡pero eso se acabó señores! Ahora es el momento justo de terminar con esa tendencia auto destructora del potencial del país para salir adelante, es simple, imaginen si todos, literalmente todos los puestos jerárquicos en una compañía en verdad fueran dados y ocupados en base a cuestiones de calidad y competencia, bella estampa se me figura, un país competitivo, creciendo y a paso veloz, 1, 2, 3, 1, 2, 3
Y no la muy común situación del dedazo o el amiguismo o la pendejez del de recursos humanos o porque la vieja estaba buena, ¡caray! ¡No ven que el mundo se hunde en una crisis!
Instamos a todos aquellos que tengan un jefe pendejo o que esté en la posición por ser amigo del dueño o el lame botas preferido o el que se está cogiendo a la reclutadora, a todos aquellos en esta situación de ensueño, alcen la voz, denúncielo aquí, en cualquier blog o sitio de internet que pueda prestarse, en cualquier revista, periódico, programa televisivo, en cualquier puto espacio que esté accesible, saquen los trapitos al sol de toda esa bola de dedazos que no hacen más que frenar el desarrollo, ya de por sí el país es mierda por un chingo de pendejadas de este nivel, como para seguirnos haciendo pendejos y no denunciar y poner en evidencia a los que tenemos cerca.
La carrilla, mierda, burlas, etcétera que se carga los viernes de quincena en los bares de todo el país y que tiene al centro precisamente estas figuras es la que queremos dejar plasmada, para que cualquier persona en cualquier día a cualquier hora pueda leer las anécdotas, los métodos usados para deshacerse de él, dónde y cómo denunció, dónde buscar y conseguir apoyo, casos de éxito pues.
La convocatoria queda abierta. Y recuerden, disfrútenlo, vívanlo, no lo dejen a la ligera.


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