Los Hijos de la Chingada

sábado, 21 de febrero de 2009

No insistan

Siento a veces que el tono, las palabras, el desenfado aparente con que escribimos en este basurero, descubre en realidad a un par de acomplejados e inadaptados sociales, que difícilmente se pueden considerar maduros, centrados, adultos en todo el sentido moral y social que esa palabra carga por dentro, conceptual.

Pero no es más que la verdad, o sea, es neta. No hay motivo para ocultarlo o disimular; es tan real como que tecleamos para que aparezcan las babosadas impresas o que después de comer tenemos que ir al baño, como cualquier persona, incluso aquellos que hemos llegado a mencionar entre líneas, abierta y directamente y que por lo tanto forman parte de la basura que aquí cohabita.

Lo descubro y lo declaro. Lo grito y lo muestro para no caer en malas interpretaciones o tomadas de pelo innecesarias; a nadie le importa un comino este sitio así como quienes escribimos no somos ni madres en ningún lado; no tenemos intención de lograr nada ni de demostrar lo contrario, así mismo tenemos en el culo deudas atoradas y chingaderas que la basura de que hablaba antes se traga y que por lo mismo ese culo es más de ellos que nuestro. Eso duele pero eso es un "así debe ser", una resignación empírica e inevitable. Sugiero que la carpa cierre ahora.

Sólo para calar donde más duele, un día soñe que tenía mucho varo y que me ponía a ayudar a mis valedores más cercanos, les mantenía vicios y que ayudaba a gente que a mi parecer necesitaba, sin cuestionar, simplemente daba y daba y no me preocupaba. Pero como dije, fue un sueño y ahora que escribo la realidad, neta que no me dan ganas de ayudar ni a mi abuelita... mmm... bueno, puede que a ella si, pero a los valedores y a la demás gente, neta ni se me acerquen, no les pienso dar ni madres.

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