Los Hijos de la Chingada

lunes, 30 de marzo de 2009

No me recomiendes libros, mejor coje y ya...

Nunca falta, si te ven un libro bajo el brazo la pregunta: "¿también te gusta leer?" chequese el "también" y luego viene el putazo...
VP (Vieja Pendeja) Yo (Yo)
VP - Fijate que hace tiempo leí un libro bien bueno
Yo - (No mames, que no salga con sus mamadas, bueno si, pero no de esas) Si, yo también hace tiempo leí algunos libros bien chingones
VP - No, de veras, pero es que el que yo leí a lo mejor te gusta
Yo - (que noooo chingadamadre, lo único que quiero es meter mi pito en todas tus hendiduras) mmmm, ps chance
VP - Se llama, (elija un titulo pendejo, el que quiera, Los angeles también se masturban, ó Quien se robó mi virginidad) y nombre, está bien bonito, el mensaje, a mi me ayudó mucho.
Yo - (esbozando una sonrisa para no estallar en una carcajada) No ps si, si quieres préstamelo, voy a dejar de leer este de Dostoievsky para leer el tuyo y luego le sigo a este.
VP - Si, nomás deja lo encuentro porque hace un buen que lo leí y a ver si mi hermana no lo prestó, no'mbre, ese lo ha leído toda mi familia.
Yo - Si, no hay pedo, tu búscalo y cuando lo encuentres me lo prestas (ojalá no busque en el baño, porque seguramente su papá lo utiliza cuando se acaba el papel)
Yo - ¿otra chela?
VP - ay no, pérate, ya me estoy mareando... jijijiji me quieres agarrar borracha
Yo - no, como crees, si quieres te llevo a tu casa, neta
VP - ay que lindo... no te preocupes me dieron permiso hasta tarde...
Yo - te-voy-a-meter-el-pito (eso nomás lo pensé)
jejejejeje Y si andaba mareada... pinche chivito se fue hasta la verga del precipicio... jajajaja

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lunes, 23 de marzo de 2009

Triste realidad

Pues la historia versa más o menos así..., la mujer conoce a un cuate que es hijo del jefe de policía del pueblecito, casi ciudad, pero aún no lo es, casi, casi es ciudad.
El chiste es que la mujer, hija de familia y con fuertes deseos de salir y superar a sus hermanas en plenitud, con carrera, fortuna y maridos pudientes, imagina que con este amigo la armará en grande y le abre las piernas, pásele mi rey, atasque su chingadera ahora que mañana quién sabe si haya, jejeje.

La mujer tiene traumas, como todas, que si el acné, que si la lonja, que si está muy morena, que si tiene celulitis, que la verga del mono; el chiste es que como SÍ tiene acné y pues bastantito, siente una tremenda pena y cree que nadie la pelará, así que doble razón para entregárselas en chinga al hijo del tira, no vaya a ser que se arrepienta o que la vea bien (¡ouch! se oyó muy ojete, pero así va la historia, no soy yo, es el script (guión, pendejos ignorantes, quiere decir guión))

Pues ya cargada, el padre muere fulminado de un paro cardíaco, obesidad y obstrucción de las arterias por grasa son las razones mencionadas en el parte médico, ni hablar, trauma ahora para el valedor, ni pedo, y con la vieja cargada.

No conformes con eso, obvio, ¿por qué se habrían de conformar chinga, si la moda y lo que dictan la sociedad moderna es tener la parejita, ¿no? Pues tómenla, que tienen la parejita y pues hay anduvieron como todos en la provincia, tranzando a quién se deje, robando la luz, el cable, el agua, todo lo que se pueda, el chiste es tranzar; en el trabajo pues robarse desde la papelería hasta los focos y hacer todo lo chueco posible, el chiste es chingar a los de México, esos pinches chilangos que tienen la consigna gringa y de los países poderosos de explotar al país, esos pendejos chilangos vendepatrias que no tienen huevos para defender lo nuestro, pues entonces nosotros (o sea ellos) los chingamos...

La mujer comienza a necesitar cosas pues todo se va en los hijos, en la escuela de la mayor y el menor que pronto necesitará también; la mujer presiona al cuate, pero el cuate ya no tiene más por donde tranzar; la mujer decide trabajar, para chingar a otro más, así entre los dos chingamos, a huevo...

Los problemas se acrecientan porque la mujer se da cuenta del terrible error que cometió al abrirle aquello a un wey sin futuro, mediocre, prototipo provinciano y encima pues ese güey le acepta a ella que se ponga a trabajar, "porque el ya está hasta la madre de la chamba actual y pues para así buscar tranquilo otra mejor, igual se pone a repartir en escuelas jamón y queso, o vende aguas embotelladas en los supermercados o a ver qué chingados hace, pero mientras, pues que ella le chingue, a huevo"



¿Cuántas veces se repetirá esta triste historia en el territorio nacional? Olvidemos ya que con las condiciones idénticas y obvio, adecuando las condiciones a las diferentes situaciones, si lográramos censar todos los casos, las cifras, se los garantizo, serían escalofriantes, como para dejar que la sangre corra. Ojala haya una revolución pronto y podamos educar convenientemente a nuestros paisanos, que por ahora están del nabo.

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Al que por pinche sabrosito le dieron en su madre...

Como casi todos los días, íbamos en el carro de la empresa que nos lleva al metro. Ese día, a causa del tráfico tomamos otro camino, que pasa por aquellos lugares donde ni dios se mete porque capaz que sale sin huaraches y ultrajado.
El chiste es que pus nosotros íbamos en nuestro pedo, platicando de los aconteceres del día cuando de pronto, en un lugar donde nos tuvimos que detener, que se aparece nada más ni nada menos que ¡un sabrosito! en su máxima expresión:
Guey, acá de barrio, moreno, complexión media, pero lo cagado, iba echándole pleito a un guey más bien flaco que iba caminando como quien no quiere pedos, entonces, el sabro que se saca la playera y seguía insultando al flaco, y que cámara, que regresate hijo de tu puta madre y que pinche puto, que te voy a romper tu madre y guau guau... grrrr guau guau... y entonces...
El pinche flaco que se regresa, con algo en la mano (que al principio no distinguíamos) y ¡madres! que se le deja ir al sabro, que le da dos pinches cadenazos (efectivamente, era una cadena como de moto) en el cuerpo grasiento del sabro que lo doblaron de dolor, y ahí fue donde todo se fue a la chingada para él, el flaco, enrollándose la cadena en los nudillos le empezó a poner tal madriza que cuando al fin lo dejó tuvieron que ir a recogerlo con pala, jajajaja
El flaco retomó su camino, no sin voltear antes de dar vuelta en la esquina con una sonrisa que, imagino, no se le quitaría en un buen rato...
¿El sabrosito? cuando lo levantaron tenía más sangre que el perro aguayo en sus mejores peleas y de hecho lo tuvieron que cargar para sentarlo (aunque más bien lo aventaron de bulto en la banqueta).
Por supuesto yo, en el carro, cagándome de risa y bailando al estilo sabrosito (los brazos enfrente, con los codos pegados al torso, mientras se balancea de un lado a otro y se mueven las manos como en zig-zag, mientras se dice: A huevo, soy el sabrosito) contagiando a mis compañeros, demostrándoles lo que pasa cuando se hacen los pinches sabrositos...

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