Los Hijos de la Chingada

sábado, 11 de abril de 2009

El zorro

La mascara del zorro, lejos de ser una leyenda, tradición o figura mítica, en realidad es una alegoría burda de la propia sociedad. Me atrevo a decir que el 99% de la gente es hipócrita, navega a dónde la lleva el viento y pocas veces mantiene una postura coherente que no sea por conveniencia.

A la menor provocación o pretexto, los humanos somos capaces de automentarnos la madre para comer, somos convenencieros y putos, jejeje, se oye cagado, pero es la verdad. Ojo, no solo hablo de hacer las cosas por dinero o conveniencia material, también por sexo o por vicio, por conseguir enervantes de cualquier tipo, incluso por ser aceptado en el círculo social o lo que sea. Nos cuesta trabajo tener identidad, el colectivo nos traga, nos devora, somos incapaces de resistirlo.

Entonces si tomamos la alegoría de una mascara, ¿qué mejor idea que la usar una de zorro, no? El zorro tiene fama de traicionero y carroñero, de esos que ensartan el puñal por la espalda, de los que a la menor oportunidad sacan los ojos. La gente es así, zorra, con intenciones capaces de pervertir o destruir al más inocente o a la peor piltrafa. Es de sentirse triste por supuesto, ¡pobres humanos! 

¿Será posible que algún día dejemos de apestar?

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